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Citação bibliográfica

 

Argel-de-Oliveira, M. M., 1997. El uso de aves en Educación Ambiental. p. 27-30, in: Encuentro Boliviano para la Conservación de las Aves, 3, Santa Cruz de la Sierra, 1996. Actas. Santa Cruz de la Sierra, Armonía, BirdLife International.

 

 

 

 

El uso de aves en Educación Ambiental

 Maria Martha Argel-de-Oliveira

Faculdades Integradas São Camilo

São Paulo, SP, Brasil

  

           ¿Que es Educación Ambiental?

 

            Como dice la propia expresión, la Educación Ambiental (E. A.) es, antes de todo, educación. Esta consiste en un proceso de formación del individuo, y está presente en el cotidiano del ser humano, desarrollándose continuamente durante el contacto con otras personas. El término ambiental se refiere al ambiente, que incluye no solo el medio físico que nos rodea (fauna, flora, suelo, agua, atmósfera) como también los otros seres humanos con quienes convivimos, y aún el medio cultural en el cual estamos inmersos. La E. A. debe ocuparse con los efectos de las acciones humanas sobre el medio físico, pero también con las consecuencias que pueden traer a la vida de otras personas. Al educar "ambientalmente" una persona, se hace con que comprenda que la "naturaleza" que merece su respeto incluye el lugar donde vive y las otras personas con quienes lo comparte.

            La educación es un proceso tanto formativo como informativo. La E. A. no puede consistir en una simple exposición de informaciones sobre un tema, de la misma forma que no se la puede restringir a un discurso con normas, "puedes" y "no-puedes", y slogans genéricos del tipo "respetemos la naturaleza" o "no degrademos el ambiente". Es más eficiente llevar las personas a la comprensión sobre el impacto humano en el medio ampliando sus conocimientos y discutiendo nuevas ideas, para que lleguen a sus propias conclusiones.

            Por su multidisciplinaridad, la E. A. se fragmenta con facilidad y es difícil abarcarla como un todo. La fragmentación en sí no representa el fracaso en la tentativa de comprender la relación entre el ser humano y el mundo. El fracaso deviene de, al realzar un determinado abordaje, perderse la noción del todo en el cual este se encaja.

 

            ¿Que pretende la E. A.?

 

            El objetivo de la E. A. es desarrollar una actitud crítica en cuanto a las acciones humanas y sus efectos sobre los recursos naturales y los otros seres humanos. Debe estar claro para el educando que todo lo que él y otras personas utilizan en su vida viene del ambiente y que las consecuencias de esa utilización serán tanto más graves cuanto mas impensada sea. Para tanto, los educadores deben transmitir, además de ideas, informaciones que sean específicas a su área de formación.

            En el caso del biólogo, esas informaciones se refieren especialmente a los animales y plantas con los cuales compartimos el planeta, y a las relaciones que mantienen entre sí, con el medio y con el ser humano. En suma, la transmisión de conceptos ecológicos es parte de las atribuciones del biólogo como educador ambiental.

            Además de estos objetivos más amplios, hay situaciones en que un determinado asunto debe ser abordado con exclusividad o en detalles. En el caso del biólogo, las actividades pueden tener como objetivo, por ejemplo, la preservación de una especie, área o ambiente, la conservación de recursos naturales (agua, suelo, maderas, caza), la mejoría del ambiente urbano, etc.

 

            ¿Por qué utilizar las aves en E. A.?

 

            Tal vez las aves sean el grupo animal que mejor se presta para el trabajo en E. A. con niños, adolescentes y con el público en general, por el interés que naturalmente despiertan en las personas. Además, su detección, sea visual o auditiva, es más fácil que la de otros grupos de vertebrados. La gran variedad de especies y la belleza del plumaje o del canto son atractivos adicionales.

            Las aves no provocan la aversión que generalmente causan otros vertebrados con que las personas suelen tener contacto, como murciélagos, ratones, anfibios y reptiles. A través de los tiempos, las aves han sido utilizadas para representar lo que el ser humano considera como sus más elevadas virtudes y lo que considera más sublime (COLINVAUX, 1986). La atracción que ejercen sobre el ser humano deriva de su capacidad de vuelo y les ha valido, entre varios pueblos antiguos y contemporáneos, la posición de símbolos de la libertad, del pensamiento, de la imaginación y de la espiritualidad. La asociación con estos conceptos, tan caros al ser humano, y la ubicuidad de las aves confieren a estos animales un gran potencial en términos de E. A.

            La inclusión de actividades con aves en la E. A. tiene como uno de sus más importantes objetivos justamente llevar niños y adolescentes a la percepción de la existencia de animales, especialmente vertebrados, en su entorno, hasta en el más urbano. Utilizando las aves para eso, es posible reducir o inclusive eliminar el riesgo de que el desarrollo de la percepción genere también repulsión o la noción de que la presencia y la proximidad de los animales silvestres es "peligrosa", "perjudicial", "asquerosa", "indeseable". A partir del momento en que niños y adolescentes pasan a considerar "normal" y hasta deseable la convivencia entre humanos y aves nativas, se abre el camino para combatir la intolerancia y la aversión a otros grupos animales de injusta mala fama, como los murciélagos y varios grupos de insectos no sinantrópicos (mariposas, abejas, coleópteros, etc.). En otras palabras, con las aves es posible llevar las personas a un mejor conocimiento de la naturaleza en su alrededor y al mismo tiempo generar respeto al ambiente como un todo.

            También desde el punto de vista de la conservación es importante la utilización de aves en E. A. De esa manera se puede divulgar informaciones acerca del daño que sufren muchas especies con la caza, la captura y el hábito de mantenerlas en cautiverio. Es importante, por ejemplo, mostrar que a través de la observación de aves se puede apreciar su belleza y su canto sin la necesidad de mantenerlas en jaulas, y que esto es posible en cualquier lugar y no solamente en áreas naturales.

            Por fin, un otro objetivo muy importante es despertar en los jóvenes el interés por el estudio y la conservación de las aves, formando y capacitando futuros biólogos, investigadores y administradores del patrimonio genético natural. La importancia de ese estímulo a la investigación científica queda más clara cuando se considera cuan escasas (y muchas veces ineficientes) son las iniciativas en ese sentido en países no desarrollados y sin una tradición científica fuerte.

            Es posible que las justificativas presentadas en los párrafos precedentes no sean todas las que se podría presentar, pero son suficientes para demostrar la conveniencia de invertir tiempo y esfuerzo en el uso de aves en E. A. Aunque no parezca necesario seguir justificando esa línea de acción, hay otro aspecto que la recomienda: trabajar con aves puede ser muy barato. Eso es relevante en países en que fondos para educación son siempre escasos. No son necesarios laboratorios o equipos especiales; unos binoculares, libretas de campo y lápices ya constituyen, haciendo una analogía con la computación, hardware suficiente. Quizá lo más caro sea el software: la capacitación del educador.

 

            ¿Quién puede actuar?

 

            ¿Será que, para utilizar aves en su trabajo con alumnos, el educador debe ser un especialista en aves, un ornitólogo? Eso, en realidad, no es imprescindible, a pesar de que un especialista tiene condiciones de aprovechar mucho más el asunto. Son pocos los especialistas en aves en Bolivia o en Brasil. Restringir a ellos la E. A. con aves seria sobrecargarlos con actividades que se sumarían a otras como investigación, enseñanza universitaria y formación de nuevos investigadores; siendo pocos, sería pequeño el número que personas que podrían alcanzar. Además, en general esos especialistas no tienen el conocimiento y la práctica necesarios para trabajar adecuadamente con niños y adolescentes.

            Un educador, aunque sin mucha práctica con aves, puede (y debe) utilizarlas (ARGEL-DE-OLIVEIRA, 1996). El tema puede ser explotado con los alumnos en diferentes niveles. La simple observación de la presencia y de la actividad de aves, por ejemplo en el patio o en los jardines de la escuela, en un comedero, en una plaza, no requiere más que ver al animal y seguir sus acciones por unos minutos. ¿Qué hace?¿Corre por el suelo?¿Camina?¿Dónde se posa tras volar?¿Está solo?¿Son muchos?¿Son todos iguales?¿Comen todos juntos o se pelean entre ellos? Más que el conocimiento ornitológico, el educador debe darse cuenta de qué hay de interesante en la situación y de cómo utilizarla para despertar el interés del alumno y su capacidad de observación.

            Sin embargo, está claro que la actividad será mucho más productiva si el educador tiene conocimientos sobre la práctica de la observación de aves, sobre identificación y comportamiento, los cuales le permitirán abordar con más eficiencia el tema. Esos conocimientos probablemente serán indispensables en el trabajo con los niños mayores y los adolescentes.

            Un educador sin ninguna formación específica sobre aves, pero interesado en su uso en E. A. puede obtener información, tanta cuanto le parezca necesaria, de varias fuentes. La más inmediata y de acceso más fácil es la consulta bibliográfica. El Apéndice 1 muestra algunos libros útiles, mientras el Apéndice 2 incluye instituciones con bibliotecas donde esas obras pueden ser consultadas. Un conocimiento mejor en cuanto a la apariencia de las aves “de verdad” puede ser obtenido en visitas, para estudio y análisis de características, de instituciones como zoológicos y museos, que mantienen animales en cautiverio o taxidermizados (o sea, “embalsamados”). Pero la manera más eficiente de llegar a un buen entendimiento sobre aves es, sin embargo, la más difícil de ocurrir: el contacto directo con investigadores y con observadores de aves ya experimentados. Eso ocurre porque son pocos los especialistas en aves, y escasos los cursos de observación y los eventos y reuniones relacionados con el estudio de aves.

 

            ¿Quién es el público?

 

            La E. A. con aves puede estar dirigida a niños, adolescentes o adultos. En cuanto a la formación de una postura crítica, en general sus efectos son mejores con los niños, todavía sin hábitos muy arraigados. Por no estar todavía tan habituados a ideas preconcebidas  y por tener menos prejuicios, es más fácil que acepten ideas sobre respetar otros organismos, aún algunos considerados "dañinos" por adultos. Además, se considera que la formación suministrada en tierna edad es mucho más duradera y eficiente. Bajo un aspecto más práctico, otro punto positivo en el trabajo con niños y adolescentes reside en la facilidad para reunir grupos para las actividades, aprovechando el hecho de que ya están reunidos en el sistema formal de Educación.

            Las informaciones, por otro lado, son mejor asimiladas por los adultos, principalmente los que ya tienen algún interés por el tema. El trabajo con el público es difícil, pues depende de una divulgación eficiente para que las personas tomen conocimiento de las iniciativas en E. A. Además, muchas personas adultas no manifiestan interés; con sus preocupaciones cotidianas, sus compromisos y su rutina, es difícil llamarles la atención y convencerlas a tomar parte en actividades que, al fin y al cabo, no implicarán en diversión inmediata o en lucro.

            Eso no imposibilita la E. A. con adultos, pues existen públicos muy interesados en el asunto, con características y exigencias diferentes:

            - educadores: maestros y profesores generalmente tienen interés en aprender nuevas cosas que puedan utilizar en su trabajo. Es importante notar que cada una de esas personas será un agente multiplicador, convirtiéndose también en un educador ambiental al trabajar con sus propios alumnos;

            - profesionales que trabajan con el medio ambiente no siempre tienen el conocimiento ornitológico necesario para proponer medidas eficientes de conservación de las aves y de su ambiente, y cabe a los especialistas tornar las informaciones disponibles. Los especialistas en aves pueden, además, proveer subsidios para los gerenciadores de unidades de conservación, o ayudar en la capacitación de personal, como guardaparques. Muchos profesionales tienen, también, interés particular en aprender más sobre aves, por gustarles el tema;

            - muchos turistas que visitan unidades de conservación y otros locales turísticos donde la principal atracción es la naturaleza podrán estar dispuestos por ejemplo, a asistir a charlas, visitar exposiciones sobre la fauna regional o participar en actividades de observación de aves.

            Es sumamente importante trabajar con los adultos ya interesados, especialmente los que presentan potencial como educadores ambientales. Hay que invertir intensamente en su formación, y garantizar que su actuación junto a niños y jóvenes sea competente y consciente.

 

            Algunas experiencias en E. A.

 

            Hay innumerables maneras de trabajar con E. A. El público, la duración, el nivel de detalle, la estrategia de abordaje varían de acuerdo con los objetivos deseados o con las limitaciones con las que el educador ambiental se depara. A lo largo de algunos años de actuación, he tenido la posibilidad de trabajar de muchas maneras, que presento a seguir. Sin duda no agotan las posibilidades, pero sirven para demostrar cómo son variadas las opciones para los interesados en E. A. con aves.

            - cursos de observación de aves: fueron ofrecidos a la población en general y eran gratuitos, con duración de uno a cuatro días, en parques urbanos. Se incluían clases sobre técnicas de observación y registro de datos, audiovisuales con las especies más comunes, clases prácticas en el campo y charlas sobre aspectos de la biología de aves;

            - charlas sobre aves urbanas y atracción de aves: ofrecidas para escuelas o para la población en general, durante eventos (ferias de plantas ornamentales y flores, Semana del Medio Ambiente o de las Aves), gratuitas, con una a dos horas de duración;

            - exposiciones de fotos, pinturas, nidos, huevos y plumas: abiertas a la población en general durante eventos, con horarios especiales para visitas guiadas con escuelas previamente inscritas.

            - actividades con niños: durante cursos de E. A., era incluida la observación de aves en el campo y en comederos, abastecidos con comida por los propios niños; también fueron programadas tardes con juegos y concursos de dibujos, durante los eventos;

            - publicación de material de divulgación sobre aves urbanas, destinado al público escolar, como dos posters y un libreto con las aves más comunes en la ciudad de São Paulo;

            - formación de agentes multiplicadores: recibió especial atención, y fue abordada por diversas vertientes:

            * orientación de educadores ambientales (biólogos, psicólogos y pedagogos), que después trabajaron con niños de tres a catorce años. Fueron transmitidas a los educadores informaciones sobre las aves más comunes en los parques en que iban a trabajar; en algunos casos, los educadores elaboraron guías sencillas para las aves de esos locales.

            * inclusión del tema "E. A. con aves" en curso superior de Biología. El tema fue introducido en la disciplina "Educación Ambiental", con el objetivo de capacitar los alumnos en las técnicas de observación de aves, en el reconocimiento y en la futura aplicación de esos conocimientos con niños;

            * capacitación de estudiantes de Biología, a través de cursos de introducción a la ornitología de campo: con 16 a 30 horas de duración, incluyeron técnicas de estudio de aves, clases sobre comportamiento y sistemática de aves, audiovisuales con las especies más comunes en la región y clases prácticas en áreas urbanas y de vegetación natural.

 

            Conclusión

 

            Existen diversos niveles de trabajo, y no es imprescindible que el educador ambiental que quiere trabajar con aves sea un ornitólogo. Cuanto mayor la experiencia y el conocimiento, sin embargo, más fácil la tarea y más variadas las alternativas de actuación. Por ese motivo creo que en este momento, tanto en Bolivia como en Brasil, deben ser enfatizados la formación de nuevos ornitólogos y los cursos de introducción a la ornitología de campo y a la observación de aves para educadores ambientales no biólogos, pues su actuación multiplicará los esfuerzos de los pocos ornitólogos hoy existentes.

 

            Agradecimientos

 

            Agradezco a Jesús Guerrero, por las informaciones prestadas y por el estímulo, y a Claudia M. Jacobi, por la ayuda en la redacción.

 

            Referencias bibliográficas

 

ARGEL-DE-OLIVEIRA, 1996. Subsídios para a atuação de biólogos em educação ambiental. O uso de aves urbanas em educação ambiental. O Mundo da Saúde, 20(8): 263-270.

COLINVAUX, C.M., 1986.  O outro lado das aves. Bolm CEO, (2): 27-33.

 

            Apéndice 1 - Guías de campo y libros utiles para el trabajo en E. A.

 

Arribas, M.A., Jammes, L. & Sagot, F., 1995.  Lista de campo de las aves de Bolivia. Santa Cruz, Armonía.

Chebez, J.C., 1994. Los que se van. Especies argentinas en peligro. Buenos Aires, Albatros.

Clarke G., R. & Sagot, F., 1996.  Guía para observadores de aves en el mejor lugar del mundo: área protegida Amboró. Santa Cruz, Armonía.

Ergueta S., P. & Morales, C. (eds), 1996. Libro rojo de los vertebrados de Bolivia. La Paz, Centro de Datos para la Conservación.

Forno, E. &  Boudoin, M., 1991. Historia natural de un valle en los Andes. La Paz. La Paz, Instituto de Ecología, UMSA.

Narosky, T. & Bosso, A., 1995. Manual del observador de aves. Buenos Aires, Albatros.

Narosky, T. & Yzurieta, D., 1989. Aves de Argentina y Uruguay.  Buenos Aires, Vazquez Mazzini.

Rocha O., O. & Quiroga O., C., 1997.  Aves de la Reserva Nacional de Fauna Andina Eduardo Avaroa. Museo Nacional de Fauna Andina Eduardo Avaroa, La Paz.

Sick, H., 1997. Ornitologia brasileira.  Rio de Janeiro, Nova Fronteira.

 

            Apéndice 2 - Instituciones que trabajan con aves en Bolivia  

 

--  Asociación Armonía (Alameda Junín # 48. Casilla 3081. Santa Cruz de la Sierra): organización no gubernamental, dedicada al estudio y la conservación de las aves y sus habitats. Promueve salidas a campo y eventos y publica material científico y didáctico sobre aves. Dispone de biblioteca especializada en aves, un banco de datos sobre las especies bolivianas, sonoteca y videoteca.

--  Museo de Historia Natural Noel Kempff Mercado (Av. Irala # 565, entre Velarde y Ejército. Casilla 702. Santa Cruz de La Sierra) - mantiene una importante colección ornitológica.

--  Museo Nacional de Historia Natural (calle 26 de Cota-Cota. Casilla 8706. La Paz.) - mantiene una importante colección ornitológica, principalmente del Altiplano.

 

 

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